El arte de manejar las velas en la moción de censura en Lugo
Enrique G. Souto
Lugo, abril 2026
En su columna semanal en ABC, Juan Soto escribió (20 de abril), bajo el título El arte de arriar velas, este consejo a quienes se muestran favorables a la presentación de una moción de censura en el Ayuntamiento de Lugo: “(…) procede recomendar a los agitadores (…) que desactiven aquello que algunos ediles demasiado propensos a la hipérbole llamaron “clamor popular”. Basa mi admirado Juan Soto su recomendación a la popular Elena Candia en que, a su entender, “(…) no se puede invocar el amor al municipio que aspiras a gobernar si no estás dispuesto a hacer de ese compromiso una obligación exclusiva”. Y aquí patina el brillante articulista en su, como siempre, magnífica columna: la norma establece la prohibición de compatibilizar la alcaldía con el escaño en el Parlamento de Galicia. A partir de ahí, estoy seguro de que comprenderá que el título de su columna es perfectamente aplicable a otra en la que arríe velas con respecto a su consejo a Candia, y a quienes consideran que la moción de censura al gobierno presidido por Miguel Fernández no solo está sobradamente justificada, sino que es de obligada presentación en defensa de los intereses de la ciudad.
Creo entender, por su artículo más reciente y por otros con más antigüedad, que estima erróneas no pocas decisiones del gobierno lucense (PSOE-BNG). Así parece cuando sostiene que “a medida que persevere en sus errores la dupla gobernante, mejor les irá a sus adversarios cuando la ciudadanía sea convocada a las urnas”. Sí, también yo lo veo así, mas creo que son tantas y tan graves las decisiones erróneas de la “dupla gobernante”, es tan evidente la falta de proyecto de ciudad, tan probada la incapacidad de liderazgo del alcalde y son tan abundantes los líos internos que obligan al partido más votado en Lugo, si, como ahora, se le abre la oportunidad, a poner coto a este estado de cosas y evitar que se mantenga durante un año más. Dejar de asumir esa responsabilidad no sería amor al municipio; sería incompetencia y cobardía política inexplicable.
Si revisa cuanto lleva escrito de crítica al gobierno de Lugo en los últimos años, podrá comprobar Juan Soto que en sus pasadas columnas hay argumentos, sino suficientes sí muy apreciables, para defender la iniciativa censuradora. También en periodismo hay que saber arriar las velas cuando las circunstancias lo exigen.
