Moción de censura en el Concello de Lugo, un reto difícil de eludir para el PP
Enrique G. Souto
Lugo, abril de 2026
A estas alturas es sabido que decir política, como avisó Cánovas del Castillo, “equivale a decir ciencia de lo mudable, de lo relativo y contingente; ciencia sujeta en sus conclusiones prácticas al siglo, al pueblo, al momento en que su consiguiente arte se ha de aplicar.” Es esta norma general que se cumple en cualquier parte de la tierra; por tanto, también en Lugo. Y en la baqueteada ciudad amurallada se dan hoy las condiciones necesarias y convenientes para mudar las cosas en el Ayuntamiento; se dan las circunstancias para que prospere una moción de censura que sitúe en la alcaldía a la popular Elena Candia y aparque al socialista Miguel Fernández en la plaza de jefe de la oposición.
Salvo que el partido y el grupo municipal que preside Elena Candia hagan bueno, una vez más, eso que los que se cayeron del PP por la borda de estribor llaman derechita cobarde, los populares están obligados a intentar ganar la alcaldía mediante una moción de censura. La huida de una concejala del grupo socialista y su actual condición de edila no adscrita da al PP la oportunidad de acudir a la vía de la moción de censura para hacerse con la alcaldía de Lugo, pieza mayor en la política gallega. No intentarlo pondría de manifiesto una inaceptable cobardía en el campo político, que, a buen seguro, tendría un alto coste para los populares en las próximas elecciones locales. De no intentarlo, cabría preguntarse si a Candia y a los suyos les interesa realmente asumir la responsabilidad de gobierno o, por el contrario, se encuentran más cómodos en la labor de oposición en la que están instalados, ininterrumpidamente, desde 1999.
Dada la situación de oportunidad, tiene el PP motivos más que sobrados para la censura. Los tiene por la gestión deficiente y negligente de los asuntos municipales ordinarios por parte del tándem PSOE-BNG. Y los tiene porque el mismo tándem ha demostrado una insuperable incapacidad para resolver los graves déficits infraestructurales que tan negativamente afectan al municipio de Lugo. Nada hay en la gestión llevada a cabo por el actual gobierno local que constituya realmente un proyecto estratégico para la capital y para el resto del municipio. Tiene también sobrados motivos el PP para presentar una moción de censura por la evidente incapacidad de Miguel Fernández para liderar su grupo municipal, en el que, como reflejan los medios de comunicación, imperan los desencuentros y deserciones hasta volver absolutamente inoperante al gobierno que preside. Y tienen también los populares la oportunidad de demostrar que realmente disponen de un modelo claro de ciudad y de proyectos para materializarlo.
El PP se enfrenta, fruto de circunstancias que no provocó, a un reto de cuya superación puede depender su futuro como partido en la provincia de Lugo, al menos en el municipio de la capital. Llegar a las elecciones desde la plataforma del gobierno no es lo mismo que hacerlo desde la oposición; con el presupuesto anual aprobado, un gobierno puede rentabilizar muy bien electoralmente un año de gestión. Un año en el que, además, Candia podría testar la capacidad de gestión de cada uno de sus concejales, con la vista puesta en la elaboración de la lista para las próximas elecciones. Cánovas también avisó de que, en política, “no hay más alianzas que las que trazan los intereses, ni las habrá jamás”. Así se forjó y se mantuvo hasta ahora el pacto PSOE-BNG, que dejó en la oposición al partido que ganó las pasadas elecciones en Lugo (PP). Así triunfó la moción de censura que apartó a Mariano Rajoy del Gobierno y así cayó en su día Fernández Albor de la presidencia de la Xunta. Salvo cobardía o incompetencia insuperable, al PP le toca ahora en Lugo acudir a la moción de censura y, si prospera, demostrar que sabe gobernar para sacar a la histórica y bien murada ciudad del estancamiento al que la llevaron PSOE y BNG.
